Subo a mi auto y me pongo en marcha hacia la oficina. Antes de llegar, me comunico con Benjamín; el único que puede ayudarme en mi cometido.
—Aló, Benjamín.
—¿Cristina? ¿A dónde te has metido? —se escucha alterado—Olvidaste que teníamos una junta a las nueve, ¿Sabes a qué hora es? ¿Por qué no me pusiste sobre aviso en que llegarías tarde? Es una gran irresponsabilidad de tu parte.
—Deja tu histeria de lado, si quisiera un sermón, hubiese llamado a mamá.
—Solo eso dirás. No puedo creer…
—Escucha