Sophia entró a paso firme en un pequeño café muy cerca de su lugar de trabajo. Divisó a Chantelle sentada en el extremo más alejado con aspecto nervioso.
—Hola —dijo secamente, lanzándole un beso al aire. Chantelle suspiró aliviada; obviamente estaba sorprendida de que Sophia hubiera asistido.
Chantelle extendió su mano sobre la mesa, tomando la de Sophia y acariciándola con el pulgar. —Te he extrañado mucho, Sophia. Desde que te fuiste a Florida he estado intentando comunicarme contigo. Te lla