Sophia luchó por abrir los ojos. La primera imagen que captó su atención fue la de Aiden. El niño estaba sentado en su cama, mirándola con gran preocupación.
"Está despierta. ¡Mami está despierta!", gritó Aiden con un entusiasmo inusual. Sophia no sabía a quién le hablaba.
"¿En serio?", escuchó la voz de Addison al lado de su almohada. Gateó por la cama hasta quedar al nivel de los ojos de Sophia. Addison la miró fijamente, acunando el rostro de su madre entre sus manos: "¡Está viva!".
Sophia e