Mis pensamientos se remontan a mi infancia, a una época en la que la vida era más simple, pero infinitamente más difícil. Recuerdo la forma en que mi padre irlandés murmuraba algo tierno en la vieja lengua a mi madre cada mañana, justo antes de salir por la puerta para trabajar hasta los huesos para nuestra familia.
No teníamos casi nada, raspando con lo poco que podía traer a casa. Lo vi trabajarse en el suelo, su cuerpo desgastado y su espíritu agotado, solo para morir mientras vivía: sobreca