Por mí.
No por mis hermanos.
Pero reprimo ese impulso, a penas; mis años de control cuidadoso se tambalean ante mi mayor desafío. Está húmeda, puedo verlo. Joder.
Ajustando mi polla en los pantalones, intento ignorar el deseo de arrancar esas provocativas bragas y embestirla. No, castigo primero. Luego control. Solo entonces la tendré. —Salvatore, no te atrevas a—
Dejo caer el cinturón sobre sus nalgas desprotegidas. Ella sisea y se inclina hacia adelante, pero la sujeto por la cintura, y c