El patio estaba vacío y silencioso.
Por lo que se veía, toda la zona no solo estaba abandonada, sino también desconectada de la red eléctrica. El crepúsculo pintaba un naranja sangriento en el borde del cielo, y al instante los edificios se oscurecieron sin ninguna luz a la vista.
Como un monstruo acostado sobre su vientre, con la boca abierta esperando a su presa.
Scarlett intentó buscar un teléfono de emergencia que pudiera estar funcionando, pero si Sebastián ya había intentado llamar a la po