Scarlett giró hacia Sebastián, mirándolo con total incredulidad.
¿Era cierto? Quería preguntar, pero su cuerpo estaba demasiado conmocionado para responder. Todos los detalles de la semana pasada pasaron como un relámpago por los ojos de Scarlett. Rostro pálido. Poco apetito. Fatiga. Ocultando sus extremidades bajo pantalones largos y mangas... y la indiferencia en sus ojos como si no le quedara nada en el mundo por lo que preocuparse.
Todo tenía sentido ahora.
—¿Lo drogaste? —Scarlett frunció e