Capítulo 184: El final de Leroux.
Narra Arien:
El viento se había llenado con el olor de la sangre de lobos y vampiros, y la batalla en las tierras de Leroux se había convertido en un torbellino de acero, sangre y gritos que yo mismo había provocado.
Mi espada chocaba una y otra vez contra la de Gastón Leroux. Cada golpe resonaba como un trueno. Él luchaba con desesperación, los ojos muy abiertos, el rostro pálido bajo la luz rojiza del atardecer. Su arrogancia había desaparecido por completo. Ahora solo quedaba terror puro.
—¡