Capítulo 185: Felicidad.
Narra Ithiliel:
La sombra de aquel horrendo veneno se había disipado, y el dolor punzante de mi cuerpo se desvaneció por completo. Cuando abrí los ojos, el mundo aún olía a piedra húmeda y a hierbas amargas, y durante un segundo, pude ver a una silueta femenina parecida a mi madre, pero no pude distinguirla bien.
La fiebre había bajado, pero mi cuerpo se sentía como si hubiera cruzado un río de fuego. Estaba tumbada en el camastro de pieles dentro de la cueva principal del refugio. La luz plate