Capítulo 162: El juramento en la vieja mansión Solarion.
Narra Arien:
Salí de los bosques prohibidos con el pecho aún agitado y la sangre de los cazadores humanos secándose en mis manos. El aroma a tierra húmeda y a muerte reciente se aferraba a mi capa como un fantasma. Bogdan, mi ahora hermano de armas, había quedado atrás, cubriendo nuestras huellas con el sigilo que solo un rey de las sombras podía dominar. «Ve con ella», me había dicho antes de desaparecer entre los pinos negros. «Yo me encargo de que nadie nos siga». Sus palabras resonaban en m