Cap 59. Unidos en el amor, más unidos en la guerra
El viento ha cambiado.
Desde que dejan atrás los últimos riscos del paso de Eiran, Alejandro lo siente. El aire ya no huele a pinos ni a tierra húmeda. Ahora huele a hierro, a sangre anticipada. Hay un hedor sutil que parece emanar de la propia tierra.
Esa noche, mientras el campamento de Elyndor duerme con sus centinelas alertas, una niebla espesa comienza a deslizarse entre los árboles. Nadie la ve llegar. Nadie la oye susurrar.
Pero pronto, cada antorcha que toca se extingue. Cada caballo re