Cap 30. Rendición de cuentas
El gran salón del Parlamento está repleto. Los miembros de la asamblea ocupan sus respectivos lugares, algunos con la expresión tensa, otros con el rostro impasible. Pero todos guardan silencio cuando las puertas se abren con fuerza y la imponente figura del rey Alejandro aparece en el umbral.
A pesar de su reciente recuperación, su sola presencia es abrumadora. Su porte regio, la mirada fría como el acero y la severidad en su expresión provocan un escalofrío en más de uno de los presentes.
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