Cap 31. Idea traviesa
El gran comedor está iluminado por el resplandor de los candelabros. El aroma de los platillos preparados por los mejores cocineros del palacio llena el aire. La mesa está servida con todo el esplendor que una cena real merece, pero Eleonora apenas presta atención a la comida.
No puede hacerlo. No cuando Alejandro está frente a ella, observándola con esa intensidad que la hace estremecer hasta los huesos.
Desde que ha llegado, su mirada la ha seguido en todo momento. No es el escrutinio frío y