Cap 115. Sangre será el abono de estas tierras.
A la mañana siguiente, un joven del pueblo, Matías, se acerca a ellos en secreto. Es uno de los pocos que ha estado ayudando en las excavaciones y filtraciones sin esperar nada a cambio.
—Tengo algo que deben ver —les dice, mirando hacia los lados.
Los guía hasta las colinas, más allá del límite donde los cultivos mueren. Allí, entre las rocas, les muestra lo impensable: una entrada oculta, camuflada con lonas y ramas. Dentro, hay maquinaria rudimentaria, pero activa: barriles metálicos, herram