Capítulo 95.
—No puedes estar en las calles por mucho tiempo— la fatalidad de su presencia llegaba con la responsabilidad sobre ella. —Hoy pueden ser polacos, mañana holandeses o Siberianos.
Mateo subió después de ella al vehículo.
—Alguien raptó o algo a Lorcan— alegó Harper al verlo recibir las identificaciones. —Y ahora no sé qué me conviene más.
—Por ahora estar fuera del ojo público— cerró las ventanillas. —Apégate al sistema de seguridad, y hagas lo que hagas, no hables con nadie, por muy confiable