Capítulo 28.
La pelirroja arrugó las cejas y extendió la mano para tomar la invitación y pase incluidos en el sobre, el cuál llevaba grabado su nombre de casada. Pero lo que llamó la atención fue las dos cosas que se celebrarían.
Su cretino esposo estaba cumpliendo años ese día. ¿Quién diría que lo festejaba?
—¿Quiénes son los Crown en esta ciudad? —advirtió Delphine de su presencia aún.
—Los dueños— contestó su hermana. —Muy rufianes mis maridos, pero ninguno ha sido de baja categoría.
—¿Tener mafiosos