Capítulo 193.
El castillo de Highclere no estaba preparado para ella. No para la imagen que proyectaba, porque la delicadeza de su andar se mezclaba con lo hipnotizante de su vestido, ya que no sólo el color blanco la acompañaba ese día.
Las puertas de roble se abrieron como si se apartaran por sí solas ante algo inevitable. El suelo de mármol pareció tensarse bajo su primer paso. Y entonces la música empezó; no fanfarria, no cuerdas triunfales, sino un piano grave, una pieza instrumental distorsionada como