Capítulo 157.
—Nos ves como si fuéramos peor que ratas —soltó Rüdiger con los dientes apretados. Siempre los ignoraba, y eso no era lo que merecían por ayudarlo.
Mateo no alzó la vista, pese a que era lo que esa pandilla esperaba. Siguió girando la cinta adhesiva alrededor de los cables, con una calma que era una provocación en sí misma. Aunque no fuera intencional, tampoco se esforzaba por evitar que se sintieran así. Era su problema si sentían eso como tal.
—A nosotros, la desconfianza no nos gusta— a