Capítulo 145.
Mateo, sin embargo, plantaba su pie en la arena, su cabello mojado se pegaba a su frente, mientras su mano seguía en su costado, su espalda se sentía, aún así no se detuvo al ver el muelle, en el cuál caminó sin llamar la atención. Nadie le prestaría su interés a alguien que se mezcló entre ellos. Todos simplemente estaba preocupados al ver helicópteros rondando el lugar, aún amaneciendo, no dejaban de buscarlo y sabía que iban a continuar.
No podía estar a la vista.
—A esta hora no será fácil