Joseph se levantó temblando y se acercó al ataúd, buscando alguna diferencia entre la muerta que yacía allí acostada y su amada Elowen.
Sus ojos recorrían lentamente cada parte del cuerpo, más tristemente se dio cuenta de que la persona en el ataúd era, sin duda, Elowen.
¿Cómo podía aquello ser posible?
Hace solamente un día que habían charlado por videollamada, y en ese momento Elowen no mostró señales de querer suicidarse ni cosa semejante.
¡No!
¡No puede ser!
Su amada Elowen solo debía estar