En las calles del Reino Unido.
Natalia Bellini, ni mucho menos, ahora debería llamarse Natalia Ross, miraba con asombro una tremenda casona frente a sí misma, todavía algo confundida.
Jamás imaginó que un simple viaje al extranjero terminaría llevándola a encontrar a quienes eran sus verdaderos padres.
En el avión, una dama elegantemente ataviada que iba sentada a su lado la miró varias veces con curiosidad.
Por cortesía, Natalia le dirigió la palabra.
A partir de ahí comenzaron a charlar.
La d