ESTAMBUL.
Nos tomamos la botella de champagne, esta vez yo tomo más que Pamela, quiero que sus sentidos se mantengan bien abiertos, no quiero que sienta ningún malestar, sólo la sensación excitante producto del alcohol, la quiero viva, la quiero con todo sus neuronas puestas en el momento del encuentro.
—Amor, te amo.
Su voz tan dulce embriaga mis sentidos, el sólo contacto de su piel tan tersa hace que mi cuerpo se estremezca de placer, pero esta vez quiero ser yo quien le