La besé con ganas, con deseo, con todo ese sentimiento que tenía acumulado cuando la ví en la casa de los Bustamante.
Luego me mira, mientras una lágrima corre por su mejilla.
Le beso la lágrima y luego sus ojos.
—Amor cuando te vi en la portada de la revista, me dije está muchacha tiene que ser para mí; no sé si fue por presumir, por vanidad, por cosas de muchacho rico o porque de verdad me había enamorado de ti, el caso fue que desde ese momento empezó la persecución, contr