Yo siento que me cae un balde de agua helada con todo y hielo, al punto que me quedo sentada sin palabras, pero, Angelica si tiene como responder y por eso, ella le da un golpe en el rostro que sorprende a su esposo.
— ¡Angelica!
— ¡Tú no te atrevas a decir algo, porque si no te atreves a defender a una mujer de su inútil esposo y yo sí lo hago! ¡Así que, no tienes derecho a molestarme por hacer lo correcto! — grita Angelica con su sentido de la justicia bien fuerte.
— Ahora vas a culparme a