Capítulo 91
Al cruzar la puerta principal, suspiré para mis adentros.
Mi casa era el único lugar donde podía bajar la guardia, aunque solo fuera por un rato. Y hoy, después de todo lo que había hecho, necesitaba ese momento de paz más que nunca.
"¡Juan!", me llamó una voz familiar desde la sala.
Me giré y allí estaba mi hermanito, Leo. Era más alto que la última vez que lo vi, pero sus rasgos infantiles seguían siendo los mismos. Corrí hacia él, lo envolví en un fuerte abrazo y pegué mi cara a