Punto de vista de Lyra
«Vamos, tú puedes, solo un poco más fuerte», oí decir al doctor, su voz resonando en la sala de partos, animándome a usar mis fuerzas.
Pero no podía, dolía muchísimo. Apreté las sábanas con fuerza mientras gemía; sentía como si mi cuerpo se desgarrara. Quebrarse en pedazos.
Gotas de sudor corrían por mi rostro mientras el dolor se intensificaba, atenazándome con oleadas de tormento. Las frías e implacables paredes de la prisión eran testigos de la lucha que se desarrollab