El viaje de regreso se sintió diferente al de ida.
No más ligero. No más seguro. Simplemente… alterado. Como si el propio aire hubiera absorbido lo sucedido y lo arrastrara hacia delante, partícula a partícula. Enzo no encendió la radio. Nunca lo hizo después de momentos como este. El silencio fue la forma en que dio espacio para que la realidad se asentara.
Apoyé mi frente brevemente contra la ventana, observando cómo se desarrollaba el oscuro tramo de la carretera. Detrás de nosotros, en al