Capítulo 85
El regreso a la villa fue un trayecto sumido en un silencio gélido, roto solo por el rugido del motor y el zumbido de la energía residual que aún erizaba el vello de sus brazos. Alaric no la había soltado en todo el camino; su mano apretaba el muslo de Isolde con una fuerza que buscaba anclarse a la realidad. Al llegar, escoltó a su esposa hasta el dormitorio principal con la urgencia de un hombre que huye de un incendio, cerrando la puerta con una finalidad que resonó en toda la ca