El valle estaba envuelto en un silencio inquietante. La bruma verdosa se había espesado, serpenteando entre los árboles y los muros de la fortaleza, como si quisiera asfixiar la percepción de los portadores. Esta vez, la nueva amenaza no se limitaba a ilusiones del pasado: proyectaba futuros posibles, escenarios catastróficos que hacían que cada portador dudara de su capacidad de sobrevivir.
Ciel percibió las visiones casi de inmediato. Se vio a sí misma fallando, a Ian derrotado, a Jordan atra