El sol apenas iluminaba el valle cuando una niebla verdosa comenzó a descender, envolviendo la fortaleza Vorlak y el patio de entrenamiento. Los portadores sintieron un frío que no estaba en el aire, sino dentro de sus recuerdos, como si la misma memoria se tornara hostil.
—Algo no está bien —murmuró Ian, apretando su espada—. Esto no es natural.
Ciel cerró los ojos y proyectó su conciencia, conectando con los demás portadores. Al instante, comenzó a percibir distorsiones: cada uno de ellos est