El amanecer pintaba el valle con tonos dorados y naranjas, iluminando la fortaleza del linaje Vorlak como si celebrara la nueva era que comenzaba. Ciel caminaba entre los jóvenes portadores, observando cómo practicaban con dedicación y entusiasmo. Cada uno de ellos llevaba una chispa de potencial, pero también el respeto por la responsabilidad que la marca del eclipse implicaba.
—Recuerden —les decía Ciel mientras ajustaba su postura—, no se trata solo de poder. Se trata de entenderlo, controla