Pasaron meses desde la reconstrucción del linaje Vorlak. La fortaleza estaba llena de vida, los pasillos resonaban con risas, pasos y entrenamientos. Los nuevos portadores del eclipse habían aprendido a trabajar en equipo, a controlar sus poderes y a respetar la herencia que habían recibido. La paz parecía sólida, pero Ciel sabía que la tranquilidad siempre era temporal.
Una tarde, mientras recorría los jardines de la fortaleza, sintió una perturbación en la energía del linaje. No era como la p