El aire se volvió irrespirable.
Una presión invisible cayó sobre el templo, haciendo vibrar las paredes. Los grabados antiguos comenzaron a resplandecer con una luz roja, como si despertaran de siglos de silencio.
Jordan se interpuso de inmediato, espada en mano.
—¡Está dentro del sello! —gritó, mirando a Ciel.
Pero ella ya lo sabía. Lo sentía. La energía de Alexandre se filtraba por el vínculo… a través de Ian.
Ian se llevó las manos al pecho, cayendo de rodillas.
Su respiración se volvió entr