Capítulo 4.

Lily

Cuando Alfred me suelta me arrepiento de inmediato, ya que parece que este tipo va a ser uno de esos “dementes” que disfrutan hacerme sufrir. Ya que no puedo negarme habiendo ido tan lejos, lo llevo hacia el apartamento que abro con mi llave electrónica, preparándome para lo que iba a pasar.

Cuando ponemos un solo pie dentro del piso, el hombre se abalanzan sobre mí como una fiera. Sus manos se aferran a mis caderas, mientras sus labios se pegan a los míos en un beso que me permite sentir su aroma a cigarrillos, es tan desagradable que me hace querer vomitar.

—Perra, que caliente eres… —susurra Alfred excitado, dándome una nalgada.

Ni siquiera llegamos a la habitación del pequeño departamento, ya que ese hombre extraño me tira al suelo y se pone sobre mi, comenzando a pasear sus dedos entre mis nalgas, presionando mi entrada, algo que me asusta ligeramente.

—Me pregunto si le diste este agujero a Nicolae Moonridge —susurra el hombre excitado.

—Espere, no me gusta el sexo anal —incomoda intento tomarlo de los hombros para separarlo de mi.

—Es una pena cariño, por que tomaré este agujero por horas, te haré lo que ese estúpido Moonridge nunca te hizo…

—¡Dije que no!

Furiosa le doy una bofetada, esperando que ese extraño y aterrador tipo entienda que no planeo tener sexo con él de esa manera.

Pero al parecer con mi golpe consigo despertar su furia, ya que antes de poder resistirme, el hombre me toma del cabello y estrella mi rostro contra el suelo, golpeándome fuertemente la cabeza contra la dura superficie, una vez, luego otra… Hasta que termino atontada y prácticamente inconsciente.

Esto es muy malo.

—Maldita perra, ¿Crees que te estoy preguntando? —dice él tomando mi vestido y destruyéndolo entre sus manos— Te he estado vigilando por semanas, viendo cada noche como follas con ese tipo y luego te marchas, se todo sobre ti…

—Ayuda… —gimoteo asustada, intentando alejarme de él débilmente, comprendiendo que esto es sumamente malo.

—Ahora tu vas a ser mia —amenaza el hombre, tomando mis bragas para romperlas—, te voy a follar toda la semana, por todos los agujeros que poseas. Cuando ya no quede nada de ti, te entregaré a la persona que me pagó por capturarte. Asi que disfruta esto perra, sera la última vez que tendrás sexo antes de morir…

Aun aturdida trato de comprender lo que este tipo me está diciendo, ¿Alguien le pagó para secuestrarme? ¿De qué rayos habla?

No tengo tiempo para pensar, ya que el desconocido levanta mis piernas y lleva su rostro a mi sexo, haciéndome gemir con fuerza al sentir su lengua entre mis pliegues. Sin embargo no es como el sexo oral normal, ya que despues de lamer mi vagina, lentamente va bajando hacia mi trasero, algo que me hace reaccionar con pánico.

—¡Dije que no! ¡Aléjate de ahí! —grito furiosa.

Recuperando parte de mi fuerza, me acerco al tipo para sujetar sus cabellos, tirando de él para intentar alejarlo de mi cuerpo, algo que no parece funcionar del todo, ya que sin dificultad el vuelve a sostenerme de las caderas, continuando con su camino mas abajo…

Llorando desesperada me resigno, ya que por un instante creo que no voy a poder defenderme, este tipo en verdad me hará lo que quiera y luego me secuestrará, ¿Que hago? ¿Cómo escapo de todo esto?

Nicolae… Lo siento tanto…

Alfred finalmente se separa de mi cuerpo cuando ambos sobresaltados escuchamos como alguien fuera del departamento golpea la puerta con fuerza. Sin entender nada, el hombre suelta mis piernas y se gira hacia la salida, algo que yo aprovecho para escabullirme lo más lejos que puedo, arrastrándome detrás del sofá mientras lloro desesperada.

—¿Esperas visitas, pequeña perra? —pregunta Alfred furioso.

Eso es lo último que escucho, ya que sin previo aviso unos desconocidos con pasamontañas tiran la puerta y se abalanzan sobre el hombre del club, comenzando a golpearlo hasta dejarlo en el suelo.

Alfred me sorprende al tomar lo que parece ser un arma de sus pantalones, pero sin permitir que la use, los hombres enmascarados que son muchos más que ese aterrador hombre, se terminan abalanzándose sobre él, golpeando todo su cuerpo hasta dejarlo inconsciente, es horrible.

Mirando la escena no puedo evitar gritar, me siento tan asustada que no puedo ni ponerme de pie, ya que no entiendo como hay un grupo de como 5 personas en mi apartamento golpeando a un aterrador tipo que estuvo a punto de violarme.

¿Qué rayos está pasando?

—¿Es ella? —pregunta uno de los enmascarados, mirándome escondida detrás del sofá.

—Según la fotografía lo es, Liliana Smith, la amante de Nicolae Moonridge —responde otro de ellos tomando un teléfono donde claramente había una fotografía mía—, es el encargo.

—Oigan… ¡Esperen un momento! —grito llena de pánico.

Nuevamente sin poder defenderme, esos hombres se abalanzan sobre mí y me reducen en el suelo. No me golpean como lo hizo el tipo del club, solo me atan las manos en la espalda con unas esposas y ponen algo en mi boca, sujetándome contra el piso mientras yo grito de forma ahogada y trato de quitarmelos de encima.

Parece que esta noche solo va a empeorar…

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