Capítulo 3.

Lily

Mirando mi reflejo en el espejo, termino de asegurar mi peinado con algunos broches, sintiendo la presión de la hora sobre mis hombros, ya que pronto abrirán el club y mi espectáculo es el primero.

—De verdad no entiendo por qué es tan jodidamente difícil —escucho como se queja una de las compañeras de trabajo a mi alrededor—, volvieron a negar mi solicitud de adopción por que “no tengo el perfil necesario”, ¿Como pueden poner tantas trabas a una mujer que quiere ser madre?

—No lo se, deberías preguntarle a Lily, ella es huérfana… —respondió otra de las chicas de manera burlona.

—Gracioso… —respondí con molestia, para luego ignorarlas.

No me gusta hablar de mi pasado pero tampoco lo niego, se que vengo desde abajo, abandonada por mi madre alcohólica y criada en casas de acogida en Westlake. Mi pasado no me define y no le da derecho a ninguna de esas perras a hablar mal de mi, se como he tenido que luchar para obtener lo que ahora poseo, ninguna de ellas va a minimizar mi esfuerzo.

Terminando de arreglar mi apariencia, camino hacia la salida y le doy un empujón a la perra que se atrevió a burlarse de mí, escuchando como grita en mi espalda, pero la ignoro, mi show está a punto de empezar.

Sinceramente no se de donde saqué el talento para bailar, nunca fui a una escuela de danza o tuve un pasado como artista, algo que muchas de mis compañeras de trabajo sí poseen. Lo que yo hago es talento puro, así que puedo entender que a ellas les moleste tanto mi éxito. Completamente preparada, salgo al escenario para dar mi presentación en solitario y el primer show de la noche, pasando frente al público y sonriendo con calidez. Mientras los aplausos estallan en todo el club, ya que todos esperaban mi actuación con ansias, no puedo evitar perder mi sonrisa al mirar el centro del lugar, ya que en una mesa VIP justo al frente del escenario no hay nadie…

Ese es el lugar que Nicolae Moonridge ocupó cada noche durante 3 meses, desde que descubrió mi lugar de trabajo. Siempre me miraba con esos afilados ojos dorados, manteniendo en una de sus manos una copa de vino y una sonrisa juguetona en su rostro, me devoraba con la mirada.

Pero ahora no hay nadie, la mesa VIP reservada cada noche para el señor Moonridge está vacía, lo cual es tan raro… Es la primera vez que se pierde mi show en tantos meses.

Reaccionando cuando escucho el sonido de la música de mi show, me obligo a sonreír y comienzo a bailar de forma coqueta para el público, mientras en mi mente solo pienso en una cosa: ¿Nicolae ya se cansó de mi?

***

Mi trabajo oficial en el exclusivo club “Flamenco Rosa” no es ser una prostituta, solo soy una bailarina exótica. Hago entre dos a tres shows por noche, uno en solitario y otro en grupo con las demás bailarinas presentes. Después de bailar podría irme a casa, pero como un “bonus” se me permite acercarme a los clientes y beber con ellos, ya que con cada bebida que ellos consumen en el local yo me llevo una parte.

Además de que consigo otro “incentivo”, buscar hombres para mi trabajo secundario como acompañante.

—Vaya, creo que es la primera vez que tengo la fortuna de hablar contigo a solas, siempre estas rondado alrededor del señor Moonridge en el club —dijo uno de los clientes acercándose a mi.

—¿En verdad? Creí que ya nos conocíamos, guapo —respondo de forma coqueta— ¿Por qué no me invitas algo de beber y charlamos?

El cliente que tengo en frente no es mi tipo, es un hombre en sus 40 años, con la tez bronceada y el cabello negro, sus ojos son bonitos pero nada fuera de lo normal, en el exterior del club no le daría una sola oportunidad.

Sin embargo al mirarlo me doy cuenta de que tiene dinero, ya que usa un reloj caro y usa un lujoso traje de diseñador, mi objetivo perfecto si es que Nicolae en verdad se cansó y yo necesito un nuevo “acompañante” para pagarme los gastos.

—Escuché que pasabas las noches aferrada a Nicolae Moonridge, ¿No te aburre tener un solo hombre entre tus bonitas piernas? —pregunta el tipo intentando ser sexy.

—No lo sé, usted parece algo entretenido, ¿Quiere probar? —respondo siguiéndole el juego.

—Por supuesto preciosa, yo soy Alfred Montez, amo domar conejitas como tú —asegura él, tomando mi cintura de forma posesiva.

—No soy barata…

—Tengo dinero, puedo pagar lo que sea.

Ya que este tipo no es de mi gusto en absoluto, hubiera declinado su oferta en el pasado. Pero tras escuchar su propuesta no puedo evitar sonreir, decidiendo aceptar aunque sea por esta noche.

—De acuerdo guapo, tengo un lugar que se puede rentar cerca de aquí, vamos ahora para probar cuán divertido eres —aceptó con una sonrisa juguetona.

Supongo que tiene un pene de un tamaño promedio, más que suficiente para darme un orgasmo en la noche. Aun si es feo, debe moverse en la cama lo suficiente para darme placer.

Aunque mis instintos me gritan que no haga esto, ya que Alfred tipo tiene una vibra muy extraña, sin quitarme la ropa del espectáculo lo llevó fuera del club, cruzando las calles llenas de letreros de neón nos dirigimos a un complejo de apartamentos, donde tengo el piso que usualmente uso con mis clientes… Aquí Nicolae me hacia suya.

—Parece que estas muy caliente amor —dice Alfred poniendo sus manos sobre mi en el instante que entramos en el ascensor.

—¿Usted cree señor? Tal vez deberíamos esperar… —sugiero mirando alrededor de forma incómoda, ya que estaba haciendo esto en público.

El tipo que tenía sus manos en mis nalgas debajo de la ropa de mi espectáculo, hace una mueca y me sujeta fuertemente del cabello, haciéndome gemir adolorida.

—No te recomiendo que te niegues, no conmigo —me amenaza.

—Por supuesto señor, haré lo que usted quiera…

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