Mundo ficciónIniciar sesiónLily
Respirando con dificultad debido al maldito idiota que sujeta mi cuerpo contra el suelo, observo como esos misteriosos enmascarados se acercan a Alfred, atando sus manos y asegurandose de que este inconsciente. —¿Dónde debemos entregar el paquete? —pregunta otro de ellos, el cual me sujeta de los hombros para mantenerme quieta en el suelo. —Acabo de informarle al receptor que tenemos el encargo, pronto nos informará el punto de entrega —responde quien parece ser el líder. Buscando mejor señal para sus teléfonos, el líder de los enmascarados y uno de sus acompañantes sale del departamento hacia la escalera de emergencias, dejándome a solas con tres tipos, uno de los cuales está con Alfred para mantenerlo inconsciente y los otros dos que me sujetan contra el suelo evitando que pueda moverme. —¿Quién rayos es este tipo? —escucho como preguntan hablando de Alfred. —Probablemente otro cazarrecompensas, alguien más debió poner precio a su cabeza, no dudo que haya más de una persona en Los Ángeles buscando a Liliana Smith —responde uno de los tipos que tengo encima. —Supongo que es tu día de mala suerte, ángel —se burla el otro de los enmascarados, acariciando mi espalda con suavidad. Respirando de manera agitada en el suelo, intento pensar en cómo escapar de esta demencial situación, ya que si ellos me entregan con su “comprador” estoy segura de que no volveré a ver la luz del sol, ¡Tengo que huir de inmediato! —¿Acaso ibas a tener sexo con ese tipo? —pregunta uno de los enmascarados, tocando mis muslos con suavidad. —Hombre detente, no hagas eso —se queja el tipo que sujeta mis hombros. —¿Por qué no? Es una prostituta, tiene sexo con Nicolae Moonridge todas las noches, además de que vio a otro tipo hace solo unos días, ¿Que diferencia hará si yo la pruebo un poco tambien? —Te lo advierto, no dejaré que le hagas eso, su destino ya es bastante cruel por haberse involucrado con alguien tan peligroso como el señor Moonridge… Peligroso… Al escuchar sus palabras sonrió internamente, pues recuerdo que mi mejor amiga me dijo justamente eso hace solo unos días, debí hacerle caso entonces… Mientras los dos tipos que están sobre mi cuerpo discuten, siento como uno de ellos sigue intentando levantar la falda dañada de mi vestuario como bailarina, mientras que el otro suelta mis hombros para intentar alejarlo de mi. Notando que ahora solo tengo una mano que me sostiene contra el suelo, comprendo que es mi oportunidad, por lo que tomando impulso le doy una patada al único que me sujeta y me pongo de pie de un salto, corriendo fuera del departamento lo mas rapido que puedo. —¡Mierda! ¡Se está escapando! —escucho como gritan detrás de mí. Con el corazón agitado corro lo más rápido que puedo en dirección a las escaleras del lado derecho, que están bastante escondidas pues nadie las usa al haber un ascensor. Escucho como varios pasos vienen detrás de mí, pero ya que yo conozco este edificio mejor que ellos, consigo correr lo suficientemente rápido como para escapar y luego esconderme. —Malditos hijos de perra… —susurró furiosa, quitando aquella cinta adhesiva de mis labios. Estoy en una situación verdaderamente complicada ahora, sin ropa interior, con mi vestido casi destruido, mis manos atadas y sin poder regresar a mi apartamento por mis cosas. Mi primera idea es llamar a la policía para pedir ayuda, pero temiendo que no tomen mi llamada en serio, pues las fuerzas de la justicia me han fallado antes, otra idea llega a mi mente. —Nicolae… —susurro con los ojos llenos de lágrimas. No entiendo por completo lo que está pasando, pero sé que tiene que ver con Nicolae Moonridge. No se si vaya a ayudarme, sin embargo espero que al contactar con él pueda aclarar un poco de lo que está pasando, que por lo menos me diga por qué alguien puso un precio sobre mi cabeza. Esperando un par de segundos en mi escondite, cuando dejo de escuchar pasos y gritos, finalmente me atrevo a seguir bajando las escaleras hasta la planta baja. Imagino que los tipos enmascarados piensan que me escapé hacia la calle, por lo que deben estarme buscando por WeHo, incluso debieron ir a mi trabajo. Siendo muy silenciosa voy a la recepción del edificio, donde por la hora no hay nadie, el portero seguro debe estar durmiendo. Encontrando un teléfono fijo, me escondo debajo del escritorio y marco el número de Nicolae con los dedos temblorosos, desesperada por que él me atendiera. —¿Quién es? —pregunta Nicolae con su usual mal carácter al responder la llamada, pues nadie tenía ese número privado suyo. —Nicolae… —susurro su nombre en voz baja, sin poder evitar sollozar. —¿Lily? ¿Qué ocurre? —cambiando por completo su tono de voz, Nicolae suena confundido, hablando lleno de preocupación. —Nick, alguien vino a mi apartamento y trató de secuestrarme, no entiendo nada de lo que dicen, solo dijeron tu nombre y que eras alguien peligroso —intento explicar a pesar de mi dolor. —¿Qué? ¿Quien m****a se atrevió a hacer algo como eso? ¡Todos en la ciudad saben que eres mía! Salto ligeramente cuando escucho un sonido fuerte a lo lejos, temerosa me atrevo a mirar por encima del escritorio un segundo, sin encontrar nada fuera de lo común. —¿Lily donde estas? —pregunta Nicolae con más seriedad en su voz. —En el apartamento al frente del club en NeHo… Nicolae necesito tu ayuda, creo que todavía están aquí buscándome, por favor sálvame —le pido desesperada. —Quédate ahí, estaré en menos de cinco minutos, ¡Solo espérame en un lugar seguro e iré por ti! Queriendo confiar en sus palabras, sonrió ligeramente, a punto de responder que lo estaré esperando. Sin embargo alguien me tomó por sorpresa cuando la llamada se cortó de forma abrupta, levantando la cabeza observó al aterrador tipo del club sobre el escritorio, con el teléfono en la mano y sonriendo de forma maniática. —Te encontré, perra escurridiza, es momento de que vengas conmigo para ser mía…






