Una semana después
Nunca antes vi reunida a tanta gente en un mismo lugar. Lorna fue una mujer muy amada.
―Mami ―bajo la mirada y observo a mi pequeño tesoro―. ¿Creo que abuelita se sentirá muy sola en ese lugar?
Me parte el corazón verla llorar.
―No estará sola, cariño ―me acuclillo para ponerme a su altura―. La abuelita Lorna, ahora está con Dios.
Fija su mirada en el suelo.
―Ya no jugará conmigo, mami ―niega con tristeza―. Yo la quería mucho, sé que la voy a extrañar ―suspira profundo―.