Valeria se despertó con un nudo en el estómago. Eran las 5:47 a.m. El último mensaje de Rafael seguía resonando en su cabeza: “Mañana a las 8 a.m. recibirás mi verdadero regalo final. Esta vez será algo que cambiará todo para siempre.”
Se levantó con cuidado para no despertar a Diego, que dormía profundamente a su lado. Bajó a la cocina, preparó café fuerte y se sentó frente a la ventana que daba al jardín. El mar del Malecón estaba en calma, pero dentro de ella todo era tormenta.
A las 7:20 a.