Capítulo 44

Mientras me reducían vi a Mika fumarse un cigarro asomando la cabeza a la ventana y me proporcionó la impresión de que estaba llorando. Aquello no me fue indiferente y es más, una fría gota de algo raro recorrió mi corazón.

— Muy bien, winner —Dijo Caks—. Javo nos dió la orden de torturarte, pero no va con nuestro estilo, al menos no por ahora. Tu muerte será castigo suficiente. Además que odio admitirlo, pero me caes muy bien.

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