Mundo ficciónIniciar sesiónTras un largo rato besándonos no apuntábamos más que a eso; besarnos y lamernos. Ninguna de nuestras zonas erógenas eran incorporadas a aquella rutina y yo estaba relativamente bien así.
— Mak— Dijo Elect.
— ¿Que pasa?
Esa voz sexy la hallé demasiado triste.
— ¿No te gusto, verdad?
No sabía







