Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO XXXV. LA AMENAZA DE LOS ERESEOS
Gael
Habían pasado varios días desde que Anissa aceptó ser mi esposa.
Aún me parecía irreal pensar en ello, no solo porque jamás había considerado dar un paso como ese, sino también porque se trataba de ella. Por un momento, pensé que no aceptaría







