Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO XXXVI. EL ANUNCIO
Anissa
Los días pasaron a una velocidad tremenda. O, quizá, fue solo la impresión mía, con lo nerviosa que me sentía. Cual fuera el caso, los nervios que me atacaban en aquel momento eran inmensos, colosales. Mis manos temblaban y el frío que se revolvía en mi estómago me recordaba







