Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO XXX. EL DOLOR DE LOS RECUERDOS
Gael
La rabia que sentía en aquel momento me guio por sí sola a una de las bibliotecas. Ni siquiera tenía claro lo que quería hacer, pero necesitaba estar solo, encerrarme con mi propia tormenta, esa que me destruía un poco más cada día. Necesitaba estar solo, porque mi sangre estaba maldita y alguien como yo fue creado para matar. Eso era lo







