Mundo ficciónIniciar sesiónEl escondite subterráneo olía a humedad, a hierro y a sangre vieja.
Antorchas azules iluminaban rostros cansados, sombras moviéndose contra la roca.
Arkan caminaba de un lado a otro, su capa negra arrastrándose como humo.
—¿Me estás diciendo… —su voz vibró de odio— que mis mejores guerreros… mis renegados élite…
fueron despedazados?
El hombre frente a él, un brujo de piel pálida, tragó saliva.
—Señor… el Alfa Theodore salió a luchar con su lobo. Por primera vez en años.
—¡Imposible! —rugió Ark







