Mundo ficciónIniciar sesiónEl escondite subterráneo olía a humedad, a hierro y a sangre vieja.
Antorchas azules iluminaban rostros cansados, sombras moviéndose contra la roca.
Arkan caminaba de un lado a otro, su capa negra arrastrándose como humo.
—¿Me estás diciendo… —su voz vibró de odio—







