Por Edgardo
-¡Papito, te quiero!
Dijo de pronto Candela mientras que me abrazaba y lloraba con desgarro.
Su sentimiento es profundo.
Yo no aguante más y lloré junto a ella.
-No lo quiero a él.
Me dice y sé que es verdad, solo espero que me siga prefiriendo, tal vez soy egoísta,
pero siempre la consideré mi hija.
-Yo te adoro, cielo y desde que le propuse a mamá hacerme cargo de vos y casarnos, te sentí mi hija, sos parte de mi alma.
-¿Te enamoraste de mamá cuando la viste?
Su pregunta me desco