Parte 3. Capítulo 28. Acuerdos
No volvió a ver a Jonathan hasta la mañana siguiente, cuando él pasó por la casa de los Aldama unos minutos solo para abrazarla y besarla. Se notaba cansado, ojeroso e irritado.
La Costa se había llenado de policías y militares, acompañados por funcionarios pertenecientes a organismos y fundaciones de protección de la fauna silvestre, quienes exigían adentrarse en los terrenos para buscar a los felinos que rondaban la región y causaban temores.
Ellos no podían permitirles el paso, ya que las be