Parte 3. Capítulo 29. La misión
Los hombres estuvieron allí por varios minutos más, hasta que llegó el comisario y tuvieron que marcharse con él.
Jesenia no se quedó sola porque antes de que se fueran había llegado Isabel hecha un vendaval, entrando en la cocina para meter en una caja de plástico las verduras y hortalizas que encontraba.
—Irma, la esposa de Pablo, prestará su casa para realizar la sopa —notificó sin detenerse.
—Una sopa no les regresará la esperanza a esa gente —se quejó Jesenia abrazada a su cuerpo y sin apa