Elena se entregó por completo a la música en la pista del club. Oculta tras la máscara y bajo las luces rojas, bailó para drenar la confusión y la pasión contenida que el beso de Alessandro en plena calle le había provocado. Para cuando terminó la jornada, el agotamiento físico no logró borrar del todo la marea emocional que llevaba dentro. Después de beber un par de copas para amortiguar el dolor y la tensión del día, se cambió a prisa y abordó un taxi para regresar al ático antes de que aman