Abri la puerta del piso muy nerviosa porque estaba segura de que él la rompería, viendo al otro lado de la puerta a David con sus puños apoyados en el marco, mirandome muy furioso. Me acerqué a un lado para dejarle entrar y cerrar la puerta, acercándonos los dos al comedor.
—-- ¿Qué ha pasado? te estado esperando en mi despacho para irnos a comer juntos, pero Carlos me ha dicho que te has ido corriendo como si algo te sucediera —- me comentó
—- David lo nuestro no puede ser, por favor marchate