Mundo ficciónIniciar sesiónEMMA:
Sus manos comienzan a apretarme cada vez más y el calor en mi cuerpo comienza a expandirse, hasta que recuerdo las indicaciones del médico.
— Noha, para... detente.
— ¿Por qué? No quiero. Ya es muy tarde.
Ambos hablamos entre jadeos y dios, No, no quiero que se detenga, pero por el bien de nuestro hijo deberé detener esto.
— No, Noha, basta... el bebé.
Fue algo autom







